Nada es para siempre. Las cosas, la gente... todo cambia, te abandona, te deja sola ante un mar de dudas y lágrimas donde solo emergen preguntas y recuerdos rotos que surgen incompletos de la memoria y desenfocan la vida de forma que cada palabra y cada mirada se clava directamente en el corazón y cada puñalada es trapera, es por la espalda. Los recuerdos se reúnen en el pecho y no dejan espacio para que salgan los malos momentos que se quedan en la mente abriendo una pequeña pero profunda herida que aumenta a cada pensamiento. Los sentimientos surgen de la nada, y las lágrimas caen de los ojos y se van derramando por las mejillas dejando pequeñas gotitas de tristeza que señalan que de repente te encuentras sola y tu vida deja de tener sentido, el amor desaparece por momentos y yo con él voy quedando en el olvido, tan solo en un instante desaparezco, ya no existo.